Mostrando entradas con la etiqueta trastorno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trastorno. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2015

Trastorno del Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH): (a estas alturas del guión…)

Es más que frecuente escuchar frases como “¡claro que se centra! Se queda horas en la televisión o en los videojuegos”, “…si le gusta, bien que atiende…”, “…cuando quiere, ya se controla…”, "...parece que ahora todos tienen déficit de atención...", etc.

Estamos cada vez más acostumbrados al diagnóstico de este trastorno en la población infantil. Además, a esto le acompaña que cada vez son más los adultos que encuentran una explicación a las dificultades que, al parecer, han tenido su raíz en la infancia. Con el desarrollo de la ciencia y las numerosas investigaciones que se llevan a cabo, nos acercamos cada vez más a entender el funcionamiento cerebral de estas personas, así como a tener herramientas que identifiquen y diagnostiquen más correctamente.

Es una problemática tan difundida que muchos niños salen perjudicados, bien porque son encasillados erróneamente en esta patología, bien porque a pesar de ser candidatos a ella, no son bien diagnosticados por tratarse en algunos supuestos más de una moda que de una patología.

Además, parece que hay que rogar a la gente, muchas veces profesionales -supuestamente en formación continua- del mundo de la educación y de la salud, que “crean” como si de una religión se tratara, en la existencia de un patrón de comportamiento, en un conjunto de signos y síntomas que definen una condición concreta que no es fruto de una mala actuación de los padres.

Hay muchas personas afectadas y tratadas no por gusto ni por afición, que deberían beneficiarse de la comprensión y de la buena praxis profesional orientada a conseguir una única meta: que su desarrollo personal, emocional, familiar, social y académico, no se vea perjudicado por unas características neurobiológicas, cognitivas, conductuales diferentes tal y como se agrupan en el TDAH. Dentro de este diagnóstico hay algo más que un "no se centra, se mueve mucho o es muy impulsivo", y se sabe que por sí mismas no predisponen ni empujan a nadie al fracaso escolar, a la delincuencia, la drogadicción, la agresividad, y otras muchas problemáticas con las que frecuentemente se relaciona.

Si todas las personas encargadas de su formación hacen lo necesario por acompañarlos en su desarrollo, podemos conseguir que, pasados los años, al echar la vista atrás, tengan tan solo recuerdos de haber tenido una infancia y adolescencia complicada, con dificultades, pero llena de personas que apostaron por ellos.

Seguiremos luchando por ello...

Luís Vallejo

jueves, 16 de octubre de 2014

Alteración en el comportamiento alimentario

Los psicólogos entendemos por alteraciones de la conducta alimentaria las enfermedades, progresivas y crónicas, que se manifiestan a través de la relación que un sujeto tiene con la comida. Estos trastornos de la conducta alimentaria no son fáciles de diagnosticar con exactitud ya que engloban una compleja gama de síntomas entre los que destaca la distorsión de la propia imagen corporal y un miedo irracional a subir de peso. Aunque existen muchas enfermedades asociadas a estas alteraciones, las más conocidas son, sin duda, la bulimia y la anorexia.

  • La anorexia es una enfermedad que se caracteriza por el rechazo a tener un peso igual o superior al supuestamente establecido según la edad y la altura del individuo acompañado de un miedo exagerado a engordar. Además, las personas anoréxicas crean una imagen distorsionada de su propio cuerpo, viéndose y sintiéndose gordas aunque realmente no lo estén. En el caso concreto de las mujeres, uno de los principales síntomas de este trastornos es la amenorrea, es decir, que deje de venir el período. Hay que señalar, también, que estos enfermos no tienen conciencia de que lo están y se convencen de que se alimentan correctamente.
  • La bulimia nerviosa es una patología que se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de comida en muy poco tiempo, algo que vulgarmente es conocido como ' darse un atracón' y que va acompañado de la sensación de no ser capaz de parar. Una vez finalizado viene el período de culpabilidad en el que el sujeto manifiesta su miedo excesivo a engordar y adopta conductas compensatorias tales como, por ejemplo, provocarse el vómito, usar laxantes o hacer ejercicio de forma exagerada. Este comportamiento genera vergüenza en la persona enferma, por lo que suele realizarse a escondidas. 

La mayoría de las alteraciones de la conducta alimentaria se deben a la ansiedad derivada de una excesiva preocupación por el aspecto físico y el peso corporal, la cual empeora los hábitos de las personas que la padecen. La baja autoestima, la frustración por padecer sobrepeso, las comparaciones con otros parientes y las presiones familiares son algunos de los factores que también pueden empujar al sujeto a manifestar esta conducta. Una vez que el trastorno se ha producido, los síntomas más evidentes que se pueden apreciar son el cansancio, la irritabilidad, la depresión, el aislamiento y la vergüenza, entre otros. La psicoterapia es una solución a todos estos problemas relacionados con alteraciones de la conducta alimentaria. En caso de que sea usted mismo quien lo padece o tenga algún familiar o amigo del que sospeche, lo mejor es que se ponga en manos de un profesional o le invite a hacerlo. La psicoterapia cognitivo conductual es una de las formas mas eficaces para superar este trastorno.

Miguel Vallejo