La industria farmacéutica no deja de sorprendernos cada día en su afán por construir un mundo mejor, lleno de salud, éxito, energía y felicidad. Lejos aún de resolver totalmente las enfermedades físicas, parece que son las psicológicas en las que el marketing farmacéutico ve la gallina de los huevos de oro. Hace unos años, el tratamiento de las crisis de angustia, con o sin agorafobia, se reducía a la toma de alprazolam miligramo de más o de menos. Ahora, parece ser, que los miedos sociales condicionados y aprendidos, los hábitos adquiridos, las inseguridades y debilidades personales, así como las depresiones reactivas, son simplemente un problema de más o menos paroxetina. Si además se padece una impotencia, te tomas una hora antes tu Viagra y a triunfar. Al parecer, todo esto y mucho más lo puedes conseguir gracias a las "Píldoras de la Felicidad Sintética" que las constantes investigaciones farmacéuticas vienen descubriendo y anunciando de forma desmesurada en todos los medios de comunicación social, captando hábilmente, una realidad social llena de impaciencia, deseosa de efectos rápidos, yo diría que inmediatos. Eso sí, a costa de pertenecer por una información sesgada al "club de los pacientes sintéticos".
Observemos la praxis de una "consejoterapia farmacológica a un paciente sano": Hoy nuestro "sano impaciente" tiene que hablar en público, por lo que deberá tomar un betabloqueante tipo propranolol una hora antes de comenzar su discurso, aunque como tratamiento de fondo de su trastorno depresivo, ansioso y fóbico con crisis de angustia se le prescribe también paroxetina una vez al día, más alprazolam 3 veces al día. Dos veces al día, toma 12 gotas de un interdictor del alcohol como la cianamida que se lo administra su pareja para reforzar su voluntad. A su vez, se coloca un parche de nicotina porque quiere dejar de fumar. No sabe cómo renunciar a la alta gastronomía de la que se considera adicto, pero preocupado por sus altos niveles de colesterol, se toma una vez al día cerivastatina y,... a comer. Su inseguridad camina a diario en su bolsillo con su caja de lorazepam por si acaso se descontrola. Además, como hoy es un día muy especial se llevará su Viagra para tomarla una hora antes del "examen de su Ego" y estar, nunca mejor dicho a la "altura necesaria". Por último, un hipnótico le ayudará a conciliar su sueño alterado. Este será su último recuerdo farmacológico del día como "paciente sano" para volver a ser mañana nuevamente un hombre diez, enérgico y de voluntad férrea. Lástima que no pudo completar bien su día al no poseer, de momento, una pastilla para tener buen humor, sonreír, ser más tolerante, para disfrutar de la vida.... ¿Realmente se han resuelto o trabajado sus conductas desadaptadas? Si se conoce qué es una fobia social y cómo se mantiene, ¿cuál es el mecanismo a través del cual la paroxetina dota de habilidades personales a quienes carecen de ellas?. En cuanto a la Viagra para que sirve una “erección eléctrica” si falta el deseo sexual y existe conflicto personal o una mala comunicación en pareja?
Esto que parece una crítica a los tratamientos farmacológicos, no lo es en absoluto. Nadie pone en duda el beneficio de los avances en la investigación farmacéutica, pero resulta paradójicamente poco científico que se difundan soluciones exclusivamente farmacológicas en las alteraciones del comportamiento aprendido y/o condicionado. Si no se informa que para los trastornos de ansiedad, adictivos o sexuales entre otros, se debe de contar paralelamente con tratamientos psicoterapéuticos de corte cognitivo-conductual, supone una información sesgada a los consumidores, una deformación profesional estrictamente biologicista y una visión terapéutica en desuso en este fin de siglo marcado, afortunadamente para los pacientes, por los tratamientos multi e interdisciplinares.
Esta realidad social y asistencial con "personas sanas" hace que la industria farmacéutica y las sanidades públicas lleguen a acuerdos tácitos con estos productos y su publicidad desmesurada al gran público. Sin duda, es menos costoso para la sanidad ofrecer una "consejoterapia" en 15 minutos y prescribir paroxetina, fluoxetina, viagra, parches de nicotina, interdictores de alcohol, que contratar para los ambulatorios de atención primaria y hospitales un número suficiente de expertos en psicoterapia que enseñen a los pacientes a controlar su voluntad, sus hábitos, sus conductas desadaptadas, sus inseguridades, sus fobias, ofreciéndoles así la posibilidad de que sean ellos mismos quienes se enfrenten a sus problemas.
Sería conveniente que la industria farmacéutica, a instancias de Sanidad, incluyera en todos los prospectos de aquellos fármacos que estén implicados en enfermedades donde la modificación de la conducta es necesaria, un apartado que especifique Tratamiento Deseable, y en el que se aconsejara el tratamiento multidisciplinar que se haya demostrado científicamente más eficaz. De esta forma, la sanidad pública comprobará cómo se acortan los procesos terapéuticos, además de ofrecer una mejor calidad asistencial y disminuir el consumo farmacéutico para beneficio de los "pacientes sanos".
Miguel Vallejo
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viernes, 4 de diciembre de 2020
miércoles, 22 de octubre de 2014
¿Cómo sé que necesito visitar a un profesional? Ansiedad, adicciones, ira...
En general, sabemos que necesitamos la ayuda de un especialista cuando el malestar no nos permite llevar una vida normal. Pero la mayoría de las veces somos tan exigentes con nosotros mismos que nos forzamos hasta llegar al límite, pensando que podemos hacerlo mejor, que nosotros solos podemos superar la crisis; o ignoramos los síntomas de malestar pensando que cuando pase el pico de estrés que tenemos en el trabajo o en nuestra vida personal nos encontraremos mejor. Este tipos de conductas tan habituales solo tienden a cronificar el malestar y a que nos acostumbremos a vivir con él, forzando a nuestro cuerpo a soportar unas tensiones que en poco tiempo nos pasarán factura, generalmente a través de síntomas somáticos que afectarán a nuestra salud física (trastornos digestivos, alteraciones en la menstruación, pérdida de la libido, pérdida del apetito, o por el contrario apetito voraz y descontrolado, insomnio...).
Cuando se trata de ir al psicólogo, el error número uno es posponer la visita hasta que ya no podemos aguantar, un fallo común que hace más difícil a posteriori salir del agujero en el que nos hemos metido.
Son varios los síntomas que nos ayudan a detectar que necesitamos la ayuda de un especialista de psicologia clinica, como la sensación de pérdida de control en el día a día, las crisis de ansiedad, los ataques de pánico inesperados, la aparición de molestias físicas que no tienen explicación médica, el exceso de sudoración acompañado de taquicardias, hiperventilación y sensación de opresión en el pecho, el desbordamiento de las emociones (llanto o ataques de ira incontrolables), la sensación de encontrarse al límite o de no poder afrontar una situación, la acumulación de pensamientos negativos o catastrofistas (obsesiones que limitan nuestra vida cotidiana), la sensación de que la vida no tiene sentido o que no se tienen ganas de vivir, los pensamientos suicidas (aunque no se tenga la intención de quitarse la vida), los ataques de ira, la sensación paranoica de que los demás están en nuestra contra, las dificultades para dormir con normalidad...
Si se siente identificado con cualquiera de las sensaciones descritas o con varias de ellas es conveniente acudir a un especialista en psicología clínica que nos aporte la ayuda necesaria para retomar la energía, el optimismo y la felicidad que necesitamos para volver a la normalidad, de la misma manera que acudimos a cualquier otro especialista médico cuando tenemos cualquier otra dolencia.
Miguel Vallejo
miércoles, 8 de octubre de 2014
¿Cómo identificar trastornos psicológicos frecuentes?
Se puede definir el trastorno psicológico, como un conjunto de síntomas que pueden causar riesgos clínicos o discapacidad en la persona que los padece. El término psicológico implica que su origen no tiene porque ser biológico, y que pueden derivar del aprendizaje a lo largo de la vida de la persona. Para determinar los trastornos más frecuentes en psicología, existen diversos métodos, y los síntomas vendrán determinados por cada problema. Entre los más frecuentes están; La Depresión, uno de los más comunes. Puede deberse a muchos factores; personales, fisiológicos, genéticos, ambientales. La depresión produce cambios en el comportamiento de la persona, en su forma de pensar, de sentir y de ver el mundo que la rodea. Este estado inhibe la capacidad de disfrutar y el interés por actividades cotidianas. La Ansiedad, el cansancio continuo incluso la pérdida de apetito, son pautas que ayudan a identificar el problema.
Otros trastornos habituales, como las Fobias, implican un miedo irracional a determinadas situaciones, dando lugar a los diferentes tipos. El miedo desproporcionado a un estímulo o situación, hace que la persona, intente escapar de ella, sin que esta sea una amenaza ni le pueda causar daño alguno. La Ansiedad, tiene su origen en el miedo o creencia en no poder superar algún problema dado por un estímulo externo o interno. Los estímulos externos que no podemos superar, nos producen estrés, si son internos, nerviosismo, angustias, miedos, producen ansiedad. Los síntomas para detectarla, son varios: Físicos; mareo, imposibilidad de respirar, vómitos, sudoración, taquicardias, entre otros. También hay rasgos de conducta típicos, inseguridad, hiperactividad, confusión, dificultad para relacionarse, son fácilmente detectables. Los trastornos de ansiedad, pueden dar lugar a otros muchos, trastorno obsesivo-compulsivo, fobias, específicas o sociales, etc. Otro de los trastornos más frecuentes, son la hipocondría, creencia en que se padece una enfermedad grave, basada en una interpretación personal de sensaciones del sujeto. Trastornos del sueño; por mala alimentación, consumo de alcohol, tabaquismo, entre otros. La depresión y la ansiedad también pueden producirlos. Adicciones; tanto de sustancias químicas, drogas y alcohol como de comportamientos. La persona no puede prescindir de ellas, y su falta le produce un síndrome de abstinencia que dará una sintomatología diferente según la droga de que se trate, aunque de forma general, produce decaimiento, irritabilidad, mareos, apatía, entre otros. Las adicciones de comportamiento, ludopatías, bulimias, anorexias entre muchas, son conductas que dañan al sujeto, pero es incapaz de dejar de hacerlo.
Miguel Vallejo
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Preguntas frecuentes sobre los psicólogos. ¿Cuándo son necesarios?
La psicología es una rama de la ciencia que trata los emociones de las personas y cuida de su buen estado anímico y emocional. Hoy en día visitar a un psicólogo es una actividad habitual, debido a los problemas personales que puedes llegar a tener derivados de situaciones cotidianas, y no tiene por qué tener que ser únicamente, ni lo es, para problemas mentales más graves como pueden ser la esquizofrenia o una depresión grave. Dentro de los problemas más comunes por los que es recomendable que acudas a la consulta de un psicólogo están los problemas familiares. Estos problemas pueden ser entre otros muchos: crisis de pareja, separación de los padres, enfermedad de un familiar, etcétera... Es recomendable hacer terapia para este tipo de casos, pues en el caso de que sean tus padres los que se separan, conviene acudir a un especialista en psicología clínica para comprender las razones y superar esta situación de la mejor manera posible. En caso de una enfermedad grave de un familiar, también es bueno que acudáis a terapia con un especialista todos los miembros de la familia e intentar comprender de esta forma los miedos de cada uno y así poder ayudaros mutuamente.
En esta época de crisis económica, uno de los problemas más frecuentes es la falta de trabajo y posterior crisis de autoestima provocada por el no sentirte valorado dentro de la sociedad. Este es un problema que de no ser tratado por psicólogos especialistas puede tener consecuencias tan graves como puede ser una depresión que te quite las fuerzas de seguir luchando para labrarte un buen futuro laboral. Otro caso muy común entre los que conviene acudir de inmediato a psicólogos especialistas son los estados de ansiedad y estrés provocados por el intenso ritmo diario. Las responsabilidades con la familia, el exceso de trabajo u otros aspectos del día a día pueden llevar a situaciones de estrés que deriven en un problema serio de ansiedad. Para prevenir la aparición de este problema de ansiedad grave es conveniente acudir a la consulta de un psicólogo, que te pueda ayudar con terapia a relajarte y a llevar la vida con un poco más de calma. Asimismo, un caso muy frecuente entre la población es la falta de sueño, dormir poco o dormir mal, esto puede llevarte a una situación de falta de energía ante el trabajo y las tareas diarias. Los psicólogos te pueden ayudar a buscar soluciones a este problema.
En esta época de crisis económica, uno de los problemas más frecuentes es la falta de trabajo y posterior crisis de autoestima provocada por el no sentirte valorado dentro de la sociedad. Este es un problema que de no ser tratado por psicólogos especialistas puede tener consecuencias tan graves como puede ser una depresión que te quite las fuerzas de seguir luchando para labrarte un buen futuro laboral. Otro caso muy común entre los que conviene acudir de inmediato a psicólogos especialistas son los estados de ansiedad y estrés provocados por el intenso ritmo diario. Las responsabilidades con la familia, el exceso de trabajo u otros aspectos del día a día pueden llevar a situaciones de estrés que deriven en un problema serio de ansiedad. Para prevenir la aparición de este problema de ansiedad grave es conveniente acudir a la consulta de un psicólogo, que te pueda ayudar con terapia a relajarte y a llevar la vida con un poco más de calma. Asimismo, un caso muy frecuente entre la población es la falta de sueño, dormir poco o dormir mal, esto puede llevarte a una situación de falta de energía ante el trabajo y las tareas diarias. Los psicólogos te pueden ayudar a buscar soluciones a este problema.
Miguel Vallejo
jueves, 28 de agosto de 2014
Consejos de los Psicólogos: Cómo afrontar la vuelta a la rutina
Las vacaciones son sinónimo de descanso, relajación y bienestar. Sin embargo, también suponen un desequilibrio en los horarios, una pérdida de disciplina y, en definitiva, un descontrol absoluto sobre los deberes y obligaciones que dominan la mayor parte de nuestra vida. Por eso, cuando llega el temido instante de la vuelta al trabajo, muchas personas pueden sufrir ansiedad, estrés, tristeza o desasosiego.
Los psicólogos han desarrollado varias técnicas y consejos con los que se pretende facilitar el regreso a la rutina. Ponerlos en práctica ayudará a quienes han estado de vacaciones a retomar sus compromisos laborales y familiares con mejor humor, evitándoles sentimientos negativos. Algunas de estas recomendaciones son:
Estos consejos suelen ser suficientes para afrontar una vuelta a la rutina. La mayoría de las personas no requieren de la ayuda de ningún psicólogo y son capaces de continuar con sus vidas con optimismo. Sin embargo, cuando se padece de otras patologías como depresión o falta de autoestima, por ejemplo, puede ser necesario contar con un equipo de psicólogos que ofrezcan el tratamiento adecuado.
Los psicólogos han desarrollado varias técnicas y consejos con los que se pretende facilitar el regreso a la rutina. Ponerlos en práctica ayudará a quienes han estado de vacaciones a retomar sus compromisos laborales y familiares con mejor humor, evitándoles sentimientos negativos. Algunas de estas recomendaciones son:
- Intenta acostarte a una hora prudente incluso aunque estés de vacaciones, especialmente durante la última semana. Tómate un par de días para asumir la vuelta a la normalidad y haz todo según lo haces durante el resto del año.
- No comas ni bebas en exceso. A pesar de que seguramente hayas abusado en la ingesta de comida y bebida durante el verano, ahora es momento de restringir estos productos. Haz una dieta sana y equilibrada que te permita estar activo y fresco durante la mayor parte del día.
- Practica deporte. Realizar ejercicio no sólo es bueno para el organismo, sino también para la mente, pues de esta forma se aprende a ser disciplinado, se liberan tensiones y se consigue conciliar el sueño más fácilmente.
- Mantén momentos de ocio y descanso. Empezar con la jornada laboral no significa que debas rechazar todo lo relacionado con la diversión y el esparcimiento. Queda de vez en cuando con tus amigos o ve al cine con tu pareja, incluso entre semana.
- Piensa en positivo. Seguro que regresar a la oficina o a tu lugar de trabajo no es tan horrible como piensas. Reencontrarte con los compañeros y clientes habituales o salir a tomar un café en el bar de enfrente, hacen tu jornada más llevadera. Piensa en esos momentos y deja que una sonrisa asome en tu rostro.
Miguel Vallejo
martes, 22 de julio de 2014
Cómo estudiarse a uno mismo. Consejos para vacaciones.
Las vacaciones son un momento ideal para la relajación, la meditación y la reflexión. Los avatares de la vida diaria nos tienen absortos en un ir y venir de horarios y obligaciones que nos dejan la frustrante sensación de no tener nunca tiempo para nosotros mismos, ni siquiera para plantearnos si estamos en el camino correcto, si hacemos lo que queremos y debemos, o simplemente para encontrar un momento de paz. Podemos aprovechar el periodo vacacional para encontrar unos 15 o 20 minutos cada día para encontrarnos con nosotros mismos.
Según la psicología clínica más tradicional, el malestar psicológico y la ansiedad vienen provocados en muchos de los casos por no detenernos a escucharnos y, más aún, por desoírnos o desatender los deseos y necesidades que nuestro cuerpo y mente demandan. Cuando nos dejamos llevar por la vorágine del día a día y nos abandonamos a la rutina, perdemos el contacto con quienes somos.
Estamos cansados de escuchar que la comunicación es la base de toda relación fuerte y sana. Sin embargo, tendemos a interpretar que este principio solo es aplicable a nuestras relaciones con los demás, en lugar de darnos cuenta de que nuestra principal relación es la que mantenemos con nosotros mismos y es la que en primer lugar debemos cuidar para sentirnos en paz con lo que nos rodea.
Estudiarnos implica escucharnos, sentir nuestras emociones, reconocerlas y aceptarlas en cada momento, y actuar así en consecuencia. Una vez que convirtamos este ejercicio en una costumbre, nos resultará muy sencillo continuar en contacto con nosotros mismos e incorporar este ejercicio a lo que somos, cuidando de nosotros en todo momento.
Para iniciar este estudio de autoconocimiento debemos encontrar un momento para nosotros solos, un espacio agradable y relajante, que no nos evoque nada más que el placer de estar en ese lugar y en ese momento. Al sentirnos en calma podemos comenzar a repasar aquellas facetas de nuestra vida que nos inquietan o preocupan, así como las que más nos agradan, buscando potenciar estas últimas y siguiendo nuestra intuición para solventar las primeras.
Es importante que detectemos las cosas que nos dan placer, que nos premiemos un poquito cada día por todo aquello que hacemos bien, potenciando nuestro bienestar y reforzando nuestras conductas positivas.
Según la psicología clínica más tradicional, el malestar psicológico y la ansiedad vienen provocados en muchos de los casos por no detenernos a escucharnos y, más aún, por desoírnos o desatender los deseos y necesidades que nuestro cuerpo y mente demandan. Cuando nos dejamos llevar por la vorágine del día a día y nos abandonamos a la rutina, perdemos el contacto con quienes somos.
Estamos cansados de escuchar que la comunicación es la base de toda relación fuerte y sana. Sin embargo, tendemos a interpretar que este principio solo es aplicable a nuestras relaciones con los demás, en lugar de darnos cuenta de que nuestra principal relación es la que mantenemos con nosotros mismos y es la que en primer lugar debemos cuidar para sentirnos en paz con lo que nos rodea.
Estudiarnos implica escucharnos, sentir nuestras emociones, reconocerlas y aceptarlas en cada momento, y actuar así en consecuencia. Una vez que convirtamos este ejercicio en una costumbre, nos resultará muy sencillo continuar en contacto con nosotros mismos e incorporar este ejercicio a lo que somos, cuidando de nosotros en todo momento.
Para iniciar este estudio de autoconocimiento debemos encontrar un momento para nosotros solos, un espacio agradable y relajante, que no nos evoque nada más que el placer de estar en ese lugar y en ese momento. Al sentirnos en calma podemos comenzar a repasar aquellas facetas de nuestra vida que nos inquietan o preocupan, así como las que más nos agradan, buscando potenciar estas últimas y siguiendo nuestra intuición para solventar las primeras.
Es importante que detectemos las cosas que nos dan placer, que nos premiemos un poquito cada día por todo aquello que hacemos bien, potenciando nuestro bienestar y reforzando nuestras conductas positivas.
Miguel Vallejo
Centro de Psicología Clínica en Donostia-San Sebastián
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